En el corazón de Florencia, nació un puente inesperado hacia otro universo cultural: el cine iberoamericano. Ese puente lleva el nombre y la visión de Lorena Rojas, una creadora con una trayectoria tan rica como diversa. Su vida profesional comenzó en el mundo de la moda, donde durante quince años exploró la estética y la identidad cultural. Más tarde, la traducción literaria le abrió la puerta a la profundidad de las palabras y a la riqueza de las lenguas. Y de ahí, de manera casi natural, el camino la condujo al cine: un espacio donde imagen, literatura y sensibilidad social se entrelazan en una experiencia única.
El encuentro con el cine iberoamericano fue para ella una revelación: un territorio fértil donde convergen memoria, diversidad y una fuerza narrativa capaz de conmover más allá de fronteras. Así nació el proyecto de traer a Florencia un festival que no solo proyecta películas, sino que propone un diálogo entre dos mundos que, aunque distantes en geografía, laten con la misma pasión por contar historias.

1. Lorena,¿Nos hablas un poco de tu formación y camino en este mundo?
Mi trayectoria ha sido siempre multidisciplinar. Durante quince años trabajé como diseñadora en el mundo de la moda, donde aprendí a valorar la estética y la identidad cultural. Sucesivamente ejercí como traductora profesional, lo que me acercó aún más a la literatura y a la riqueza de la lengua. Todo ello me llevó de manera natural al cine, que para mí es la síntesis perfecta entre imagen, palabra y sensibilidad social. Encontré en el cine iberoamericano un espacio donde estas pasiones convergen, y de ahí nació mi camino en la programación y la creación de este festival, que decidí compartir con el público de Florencia.
2. La Toscana tiene una identidad cultural muy fuerte. ¿Cómo dialoga esta tradición con las historias y sensibilidades del cine iberoamericano? ¿Qué fue lo que te impulsó a traer el cine iberoamericano a Florencia y cómo nació este proyecto en una ciudad tan ligada al arte y la cultura?
La Toscana y el mundo iberoamericano comparten una profunda vocación narrativa. Aquí se cultiva el humanismo y allá la memoria y la diversidad cultural, pero ambos beben de la literatura y del arte como manera de entender la vida. Traer el cine iberoamericano a Florencia fue un impulso natural: esta ciudad, tan ligada al arte y a la cultura, es el lugar perfecto para tender un puente entre sensibilidades distintas y complementarias.
3. En tus proyecciones has presentado películas que han tenido una fuerte resonancia por su relevancia social y artística. ¿Podrías compartir con nosotros algunos títulos que consideres especialmente significativos y por qué?
En el festival hemos tenido el privilegio de compartir obras de enorme relevancia internacional. Una primicia mundial fue No One’s Left Behind, el último trabajo de Guillermo Arriaga, que confirma su lugar como una de las voces narrativas más potentes del cine contemporáneo. Presentamos también Frida, debut de Carla Gutiérrez celebrado en Sundance por su mirada innovadora sobre Kahlo, y Babenco de Bárbara Paz, un homenaje profundamente humano al gran director Héctor Babenco. De Isabel Coixet proyectamos Un amor, poco antes del estreno en salas italianas de su nueva película, lo que reafirma la vigencia y la importancia de su cine. Y no puedo dejar de mencionar La sociedad de la nieve de J.A. Bayona, candidata al Oscar, cuya única proyección en pantalla grande tras la clausura del 80º Festival de Venecia se convirtió, al ofrecerla en Florencia, en uno de los momentos más memorables de nuestra programación.
4. El público florentino es exigente y curioso. ¿Cómo ha respondido la gente de aquí a las películas que propones y qué sorpresas te ha dado esa recepción?
Con entusiasmo y gran curiosidad. Nos sorprendió la rapidez con la que los espectadores se identificaron con temas como la migración, las relaciones familiares o la búsqueda de identidad. En cada proyección se ha generado un espacio de debate, donde las películas se convierten en espejo y en puente a la vez.
5. Uno de los aspectos más llamativos de tu trabajo ha sido la calidad de los invitados que has traído. ¿Qué experiencias recuerdas con mayor emoción de esas presencias internacionales en Florencia?
Uno de los momentos más significativos fue tener a Guillermo Arriaga como padrino de nuestra primera edición en 2019, donde recibió el Pegaso d’Argento de manos del Presidente Eugenio Giani, y que volvió en 2021 para presentar su libro Salvare il fuoco acompañado por la hispanista Ilide Carmignani. Con gran emoción recuerdo también la visita de la actriz y directora argentina Bárbara Paz, que nos trajo el homenaje íntimo a su compañero de vida, el gran Héctor Babenco. Y fue igualmente importante la presencia del documentalista brasileño Luiz Bolognesi, que nos hizo conscientes, a través de su cine, del genocidio y ecocidio que se perpetra en la selva amazónica contra el pueblo Yanomami.
6. Tu proyecto “Entre dos mundos” es un puente entre culturas. ¿Qué significa para ti este concepto y cómo se traduce en la programación cinematográfica que ofreces?

Para mí significa crear un espacio donde las fronteras se disuelven y las culturas dialogan de igual a igual. El cine iberoamericano, tan marcado por la fuerza de su literatura, se encuentra aquí con la tradición humanista toscana. Por eso el festival no es solo cine: es también palabra, música y encuentro. Entre dos mundos es un laboratorio vivo de convivencia cultural que invita al público a cruzar ese puente y descubrir que las historias, aunque nacen en lugares distintos, laten con la misma intensidad. En la programación esto se refleja en la convivencia entre cine de autor y propuestas más populares, en la presencia de directores consagrados junto a voces emergentes, y en la integración de actividades paralelas que enriquecen la experiencia del público.
7. Mirando hacia atrás, ¿hay algún momento en el que sentiste que tu proyecto había encontrado realmente su lugar en la vida cultural de Florencia? ¿Ha habido dificultades en este camino?
Desde la primera edición hubo personas e instituciones que reconocieron el valor creativo y cultural de nuestra propuesta. El apoyo de entidades comunales, regionales y nacionales, con patrocinios institucionales y económicos, nos dio la fuerza para seguir adelante. La mayor dificultad sigue siendo obtener recursos, porque un festival no es solo proyectar películas: es una experiencia cultural completa que incluye cine, música, literatura, teatro y gastronomía. Esa riqueza lo convierte en un espacio único para sumergirse en la diversidad iberoamericana, pero también exige un gran esfuerzo organizativo y económico.
8. A nivel personal, ¿qué has descubierto tú misma sobre la cultura toscana trabajando en este cruce con la cultura hispanófona?
He descubierto una Toscana profundamente abierta y curiosa, capaz de reconocerse en historias que vienen de muy lejos. Lo que más me ha impresionado es cómo la sensibilidad toscana, marcada por el humanismo y la memoria artística, dialoga de manera natural con el cine iberoamericano, tan atravesado por la literatura y la diversidad cultural. En ese encuentro descubrimos que, más allá de las diferencias, compartimos un mismo pulso: la pasión por las historias y la belleza como forma de resistencia y de identidad.
9. Sabemos que ya estás preparando sorpresas para finales de 2025 y de cara al 2026. ¿Qué nos puedes adelantar sobre los proyectos, colaboraciones o invitados que llegarán a Florencia?
Seguiremos profundizando nuestra colaboración con los Premios Platino al cine iberoamericano, un socio estratégico que refuerza nuestro vínculo con lo mejor de la producción de la región. Al mismo tiempo, estamos trabajando en nuevas alianzas con festivales y cinematografías internacionales para consolidar a Florencia como un punto de referencia europeo del cine iberoamericano. Queremos traer tanto a las voces emergentes más innovadoras como a directores y directoras ya consagrados, ampliando además el diálogo con la literatura y la música. Las próximas ediciones estarán llenas de sorpresas, porque nuestra mirada está puesta no solo en el presente, en la construcción de un espacio cultural duradero y reconocido a nivel internacional.
10. Finalmente, ¿cómo imaginas el futuro del cine iberoamericano en Florencia y qué mensaje te gustaría dejar a quienes todavía no han descubierto este puente cultural que has creado?
Imagino un futuro en el que el cine iberoamericano no solo tenga un lugar estable en la vida cultural de Florencia, sino que convierta a la ciudad en un punto de referencia internacional. El festival crecerá como un puente sólido entre Europa e Iberoamérica, consolidando colaboraciones con instituciones y creadores de ambos lados del océano. A quienes aún no se han acercado les diría: atrévanse a cruzar este puente, porque en esas películas descubrirán no solo otros mundos, sino también espejos donde reconocerse.
11. ¿Qué papel juegan los residentes hispanófonos en Florencia dentro de tu proyecto? ¿Sientes que el cine se ha convertido en un punto de encuentro para ellos? ¿Cómo crees que este espacio cultural ayuda a los hispanófonos a mantener el vínculo con sus raíces?
Los hispanófonos son parte esencial del festival: desde el inicio han encontrado aquí un lugar de encuentro y pertenencia. Para muchos, nuestras proyecciones se han convertido en un espacio donde reencontrarse con su lengua, sus historias y sus acentos, y eso genera una emoción especial. El cine funciona como un puente afectivo: escuchar diálogos en español o portugués, ver en pantalla paisajes y realidades familiares, les permite mantener vivo el vínculo con sus raíces. Al mismo tiempo, su presencia enriquece al público local, aportando contexto y cercanía a las películas, y reforzando la dimensión intercultural del festival. En este cruce de miradas, la comunidad hispanófona se siente representada y, a la vez, actúa como embajadora cultural en la ciudad.

12. Para los hispanófonos que sueñan con abrirse camino en el mundo cultural y cinematográfico de la Toscana, ¿qué consejos les darías a partir de tu experiencia?
Les diría que confíen en la fuerza de su voz y en la autenticidad de su mirada. La Toscana es una tierra que valora la cultura y la creatividad, y el aporte iberoamericano tiene aquí un lugar natural. Es importante tejer redes, ser perseverantes y no temer al cruce de lenguas y sensibilidades: ahí es donde surgen las propuestas más ricas. Mi consejo es que se atrevan a compartir sus historias, porque este territorio está preparado para escucharlas y celebrarlas.
Hoy, el festival “Entre dos mundos” es mucho más que una cita cinematográfica: es un espacio de encuentro, un laboratorio de convivencia cultural y un puente sólido entre Europa e Iberoamérica. Para la comunidad hispanófona de Florencia se ha convertido en un lugar donde reencontrarse con su lengua y sus raíces; para el público local, en una ventana abierta hacia nuevas sensibilidades.
El futuro, como lo imagina Lorena, es ambicioso y esperanzador: consolidar a Florencia como referencia internacional del cine iberoamericano, reforzando vínculos con festivales, creadores e instituciones de ambos lados del océano. A quienes aún no han cruzado ese puente, su invitación es clara: dejarse llevar por estas historias, porque en ellas no solo descubrirán otros mundos, sino también espejos en los que reconocerse.
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Foto by Niccolò Leone






