Florencia a vista de piloto: el contraste entre el cielo y la vida toscana

Las entrevistas a los jóvenes pilotos españoles Jose Poncelas y Julia Méndez exploran el contraste entre su profesión viajera y su vida cotidiana en Florencia, su base operativa. Sus relatos van más allá del vuelo para centrarse en cómo la capital del Renacimiento los ha acogido y transformado, destacando la inmersión en la cultura, la gastronomía, la historia y el ritmo de vida que ha convertido a Florencia en un hogar inesperado.

Entrevista a Jose Poncelas

1. Tu profesión es muy aspiracional y te permite ver el mundo desde una perspectiva única. ¿Cómo es vuestra profesión como pilotos y, de entre todas las ciudades posibles, ¿cómo surgió la oportunidad de establecer Florencia como vuestra «base» operativa?

Nuestra profesión como piloto nos permite ver el mundo desde arriba, y la gran mayoría de veces nos da la posibilidad de tener una perspectiva del entorno bastante privilegiada. Desde ciudades llenas de luces infinitas, como montañas llenas de nieve que no tienen fin. Y la verdad, un entorno que me encanta personalmente y me parece único es poder ver todos los días y que nunca me canso es la toscana, con sus montañas y paisajes preciosos. Y ya si lo juntas con un atardecer toscano es una maravilla.

Por mi parte, el poder tener base en Florencia fue pura casualidad. En el momento en el que entré a trabajar en la compañía con la que estoy ahora, tenía pensado otra base, de donde yo soy en España. Pero cosas de la vida me enviaron a Florencia y la verdad que estoy encantado ya que tengo la oportunidad de descubrir la gastronomía y las costumbres de la toscana.

2. Viajando por tantos países y culturas diferentes (América, Asia, etc.), ¿cuáles son las principales diferencias o contrastes que percibes al «aterrizar» de nuevo en Florencia, especialmente en términos de ritmo de vida y ambiente?

Pues Florencia tiene un encanto muy particular. Las montañas y el entorno y el color verde que tiene durante gran parte del año hace que sea un espectáculo precioso de tonalidades y colores. Como ritmo de vida, se puede palpar la esencia de ciudad que tiene su propio paso y su grandeza que ha tenido durante muchos años (y siglos).

Cada rincón de la ciudad hace que te puedas perder y puedas encontrarte en rincones únicos y maravillosos de esta. Tiene un ambiente de arte y cultura muy único y eso se ve tanto en sus monumentos como en su gente.

3. Florencia es la cuna del Renacimiento. Al vivir aquí, ¿sientes que esa inmensa carga histórica y artística influye en tu día a día, o incluso en tu perspectiva de la vida, más allá de ser un simple telón de fondo?

Pues la verdad es que sí. Sobretodo en mi tiempo libre me gusta mucho el poder pasear por sus calles y poder apreciar el arte y la historia que tiene toda la ciudad.

Una cosa que me gusta de Florencia es el poder ver el transcurso de la historia en sus edificios. Esta ciudad está llena de anécdotas y situaciones pintorescas que han hecho de hoy una ciudad hermosa como es Florencia. Desde mi punto de vista la historia de Florencia está muy marcada por el arte que se ha creado en esta y forman parte de toda la ciudad tal y como la conocemos ahora.

4. Como residente, habrás tenido la oportunidad de explorar la región de la Toscana. ¿Cuál es un lugar en la Toscana (fuera de Florencia) que te ha cautivado especialmente y que recomendarías a otros jóvenes españoles que viven o visitan la zona?

En estos momentos llevo un año y poco en la Toscana. La gran mayoría de mi tiempo libre lo he empleado en la ciudad. Pero si que he tenido la oportunidad de poder visitar si más no las ciudades grandes de la Toscana, como Siena, Pisa…

Lucca, se podría decir que es una de mis favoritas. No está muy lejos de Florencia y se puede llegar en tren fácilmente. Me parece que su fortaleza y sus calles son preciosas y la hacen una ciudad única. También cuando volvemos hacia el aeropuerto de Florencia me gusta poder identificarla desde el aire ya que es la que tiene una forma única en toda la toscana. Sin duda recomiendo una escapada para poder disfrutar de esta ciudad y de poder perderte entre sus calles, ya que es preciosa.

5. Después de un tiempo viviendo en la ciudad, ¿hay alguna costumbre, rasgo de carácter de los florentinos o tradición local (quizás relacionada con la gastronomía, las fiestas o el arte) que te haya sorprendido o que hayas adoptado con gusto?

Pues hay una costumbre muy curiosa que tengo muchas ganas de ver y que se siente que Florencia está súper orgullosa. El Calcio Storico Fioretino. Se celebra en Junio para la fiesta de San Juan. Y me parece una costumbre peculiar. Que se hace en la piazza de la Santa Croce. Donde compiten los cuatro barrios de Florencia y es como una mezcla de fútbol lucha.Esta costumbre que forma parte del orgullo Florentino también se palpa entre su gente.

Su manera de andar, su manera de vestir y de vivir hace que aun se sienta una ciudad bastante señorial, con sus costumbres más antiguas. Pero si tengo que decantarme por lo que más me gusta de Florencia y la toscana y que estoy adaptando más a mi sería su gastronomía. Esa manera de cocinar más de montaña, estofado, carne, queso, fiambre… un sin fin de productos ricos y sabrosos.

Entrevista a Julia Méndez

1. Cuéntanos un poco cómo llegaste a Florencia. ¿Cuál fue tu primera impresión al ver el Duomo o cruzar el Ponte Vecchio? ¿Cómo ha evolucionado esa impresión inicial con el paso del tiempo y la experiencia de vivir aquí?

Venir a Florencia fue, la verdad, toda una sorpresa. No lo esperaba en absoluto: fue una decisión de la empresa totalmente inesperada. Al principio reconozco que sentí cierto rechazo, pero al mismo tiempo recordaba la ciudad con tanto cariño de cuando la visité como turista, que también me ilusionaba la idea de poder disfrutarla de otra manera y descubrir un nuevo país como Italia. Cuando llegué, lo primero que sentí fue una gran tranquilidad en la ciudad, a pesar de la cantidad de turistas. Florencia tiene algo que te envuelve, que te invita a disfrutarla y a sentirte parte de ella.

El Duomo me impactó: es imponente, no te esperas ese nivel de detalle y precisión artística, y conocer sus leyendas y anécdotas hace que lo mires con otros ojos. El Ponte Vecchio también me sorprendió mucho, con ese contraste tan fuerte entre la estética medieval y todas las vitrinas de joyerías que lo llenan hoy en día.

Con el tiempo, es cierto que entras un poco en “modo trabajo”, y eso me daba miedo: dejar de disfrutar la ciudad. Pero al final Florencia es un lugar que siempre te invita a redescubrirla. Me encanta salir a la calle y caminar sin rumbo fijo: es cómoda para recorrerla andando y siempre encuentras rincones, detalles o perspectivas nuevas que te sorprenden. La experiencia ha sido muy gratificante, y aunque Italia y España no son tan diferentes, Florencia ha sabido darme esa mezcla de novedad y de hogar que la hace tan especial.

2. La Toscana es famosa mundialmente por su gastronomía y el vino Chianti. ¿Cómo ha cambiado tu relación con la comida y la cultura del vino desde que vives aquí? ¿Tienes un plato toscano o una trattoria favorita en Florencia?

Es verdad que en Florencia se aprecia muchísimo la cultura gastronómica. No te voy a mentir: viniendo de un país como España, donde también la comida es un pilar de la vida social y cultural, la comparación es inevitable. Pero realmente aquí saben trabajar el producto de una manera increíble, que te hace disfrutar del sabor en cada plato. Y lo que más me gusta es que no es solo la comida en sí: muchas veces te hacen vivir toda una experiencia alrededor de ella.

El vino, por ejemplo, me sorprendió mucho. El Chianti tiene fama de ser un vino “peleón”, pero la verdad es que es muy rico, intenso y con mucho carácter. Disfruto mucho de un buen vino y aquí es algo que se convierte casi en un ritual. En cuanto a lugares, Florencia está llena de rincones donde se come de maravilla, pero tengo mis favoritos. Para pasta y carne, sin duda, recomendaría Antica Trattoria da Tito: es muy local, con un ambiente auténtico, y la comida es deliciosa. Y para pizza, me robó el corazón un sitio al otro lado del río que se llama Il Pacchero: la pizza es fantástica, y si además tienes la suerte de sentarte en una mesa junto a la ventana, la experiencia es maravillosa.

3. Viajar tanto puede ser agotador. Cuando tienes un día libre en Florencia, ¿cuál es uno de tus «lugares preferidos» o un rincón especial de la ciudad que funciona como tu refugio personal para desconectar y recargar energías?

En un trabajo como el mío, los días suelen ser de mucha carga laboral, así que cuando llega un día libre se vuelve muy valioso. Es verdad que siempre hay cosas de casa que hacer, pero mi ritual de desconexión en Florencia es casi siempre el mismo. Salgo de casa —tengo la suerte de vivir cerca del centro— y paseo tranquilamente a lo largo del río hasta llegar al Ponte Vecchio.

Desde ahí me gusta seguir hasta la Piazza della Signoria, sentarme a tomar un café y darme un capricho con un aragostino de pistacho, que es uno de mis postres favoritos aquí. Muchas veces me quedo en los escalones del pabellón de la Galería de los Uffizi. No sé muy bien por qué, pero siempre me ha gustado: puedo pasar horas ahí, simplemente observando a la gente, disfrutando de la arquitectura y del ambiente único de la plaza. Y cuando llega el frío, tengo otro refugio muy especial: la Biblioteca Odeón. Me encanta sentarme en una de sus butacas, ver una de las películas que proyectan o simplemente perderme entre sus estanterías. Para mí es un lugar mágico, que me enamora cada vez que voy.

4. Al vivir en Italia y ser española, ¿has encontrado algún desafío cultural o lingüístico (más allá del idioma, quizás algún gesto o malentendido) que haya sido divertido o revelador, ayudándote a entender mejor el modo de vida toscano?

El italiano y el español son lenguas muy parecidas, así que en lo lingüístico la adaptación fue bastante sencilla. Siempre encuentras a alguien dispuesto a ayudarte a entenderte, y en ese sentido nunca he tenido un problema real. Lo que sí he notado más, sobre todo a nivel cultural, es que el toscano suele ser una persona un tanto cerrada al principio: tarda tiempo en aceptarte dentro de su círculo, y eso al llegar se siente.

En mi caso, también se ha sumado la parte profesional. En un país tan tradicional como Italia, todavía sorprende ver a una mujer en la cabina como piloto. Muchas veces la gente se me acerca con curiosidad y preguntas, y no queda otra que sonreír y tomárselo con humor. Más allá de eso, lo que más me costó al principio fue adaptarme al ritmo de vida. Aquí todo parece funcionar más despacio: no lo digo como crítica, simplemente llevan otro compás. Y viniendo de un entorno en el que todo es inmediato y rápido, tienes que aprender a dejarte llevar, a disfrutar del momento sin prisas. Con el tiempo, eso se convierte en una de las cosas que más cariño le coges a la vida en Florencia.

5. ¿Qué crees que tienen en común o qué les dirías a los jóvenes españoles que están considerando venir a vivir o a trabajar a Florencia o a la Toscana, desde la perspectiva de una compatriota que ya ha echado raíces en la ciudad del Arno?

Pues la realidad es que ambos países, tienen muchas cosas en común: la tradición, la cercanía, la importancia de la familia y, por supuesto, la comida. Eso hace que, aunque al principio sientas que estás lejos de casa, poco a poco encuentres similitudes que te hacen sentirte más arropado. Lo que sí diría a cualquier joven español que piense en venir a Florencia es que venga con la mente abierta. Al principio cuesta, porque los toscanos pueden ser más reservados y porque la vida aquí tiene un ritmo distinto: todo va más despacio y hay que aprender a dejarse llevar.

Pero si te das ese tiempo de adaptación, la ciudad te recompensa con una belleza que no se agota nunca, con rincones que siempre sorprenden y con una experiencia de vida que marca. Así que mi consejo sería que no se queden solo con la idea turística de Florencia, tienes que dejarte sorprender. Vivir aquí es diferente: es aprender a disfrutar del paseo, de un café en una plaza, de una charla en el mercado, de esos pequeños momentos que hacen que cada día merezca la pena. Y, sobre todo, es una experiencia que, aunque a veces se sienta desafiante, al final siempre compensa.

La experiencia de los pilotos en Florencia resultó ser un viaje inesperado y gratificante. Jose y Julia superaron el contraste inicial para abrazar la riqueza cultural toscana, destacando la belleza de lugares como Lucca, la gastronomía local y la adopción de tradiciones como el Calcio Storico. Aunque la adaptación al ritmo más lento y a la reserva de los florentinos fue un desafío, ambos concluyen que la ciudad recompensa a quienes llegan con la mente abierta, ofreciendo un equilibrio que convierte los pequeños placeres cotidianos en una experiencia de vida única y enriquecedora.

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El Duomo es…