El sistema Accademia–Bargello redefine la experiencia museística con una mirada lenta, inclusiva y contemporánea
Florencia vuelve a mirarse a sí misma para proyectarse al futuro. En el Museo di Casa Martelli, uno de los palacios más íntimos y evocadores del centro histórico, la directora general de la Galleria dell’Accademia di Firenze y de los Musei del Bargello, Andreina Contessa, presentó a la prensa una ambiciosa reorganización del joven instituto museístico. Un proyecto que no solo reordena espacios y colecciones, sino que propone una nueva forma de vivir el patrimonio: más consciente, más pausada y profundamente conectada con la ciudad y su comunidad.
La ocasión estuvo marcada por un gesto simbólico de gran fuerza: la reubicación del monumental escudo de la familia Martelli en lo alto de la escalera principal del palacio, devolviendo a la casa uno de sus emblemas históricos. Un regreso a los orígenes que resume el espíritu de esta nueva etapa.

Siete museos, una visión compartida
La Galleria dell’Accademia di Firenze y los Musei del Bargello forman hoy un sistema integrado de siete sedes museísticas: la propia Accademia, el Museo Nazionale del Bargello, las Cappelle Medicee, Palazzo Davanzati, el Complejo de Orsanmichele, el Museo di Casa Martelli y, próximamente, la ex iglesia de San Procolo.
Hablamos de más de 50.000 obras, 18.000 metros cuadrados expositivos y una afluencia que superó los tres millones de visitantes en 2025, consolidando este conjunto como uno de los polos culturales más relevantes de Italia. Según datos oficiales del Ministerio de Cultura italiano, se trata además de la mayor colección de obras de Miguel Ángel Buonarroti en el mundo.
La reorganización presentada por Andreina Contessa nace con un objetivo claro: valorar la identidad de cada museo sin perder la fuerza del conjunto, creando una especie de constelación cultural que invita a recorrer Florencia a través de sus historias, sus símbolos y sus materiales.


Casa Martelli: memoria, coleccionismo y vida privada florentina
Dentro de este sistema, el Museo di Casa Martelli ocupa un lugar muy especial. Lejos de los grandes flujos turísticos, este palacio conserva la atmósfera de una residencia aristocrática florentina, donde arte y vida cotidiana convivían sin separación.
Durante la presentación se desveló, en la cima de la escalera monumental, el gran escudo del casato Martelli, con su grifo dorado sobre fondo rojo. La escultura, de casi dos metros de altura y más de 400 kilos de peso, regresa así a su emplazamiento original tras décadas expuesta en el Museo del Bargello.
Este retorno no es solo un hecho museográfico. Simboliza la recuperación del papel que la familia Martelli tuvo en el Renacimiento, estrechamente ligada a los Medici y al uso del arte como instrumento de prestigio social y mensaje político. Estudios recientes atribuyen la autoría del escudo no a Donatello, como se creyó durante años, sino a Desiderio da Settignano, uno de los grandes escultores del Quattrocento.

Una nueva experiencia: itinerarios, tiempo y mirada lenta
Uno de los ejes centrales de la reorganización es el visitante. Lejos del consumo rápido del arte, el nuevo sistema apuesta por inspirar un turismo lento, invitando a dedicar varios días y varias horas a la experiencia museística.
Para ello se han diseñado nuevos recorridos temáticos transversales, que conectan obras y sedes distintas:
En el signo del genio: Miguel Ángel
Un itinerario que sigue la evolución artística y técnica de Miguel Ángel desde el Bargello hasta la Accademia y las Cappelle Medicee, poniendo el foco en sus innovaciones, el uso del non finito y su reflexión sobre el tiempo y la materia.
Florencia y sus símbolos
Un viaje por la identidad visual de la ciudad, desde la armería cívica y la religión urbana hasta los héroes mitológicos y los santos patronos, con paradas en Orsanmichele, el Bargello y la Accademia.
El arte del detalle
Un recorrido más íntimo que une pintura, escultura, moda y artes aplicadas, atravesando Palazzo Davanzati y Casa Martelli para contar la historia del vestir, los tejidos y los objetos como reflejo de la sociedad.
Estos itinerarios, que comenzarán en 2026, están pensados para disfrutarse sin prisas, fomentando una relación más profunda y personal con las obras.

Entradas integradas y atención al público local
La reorganización también se traduce en medidas concretas para facilitar el acceso. A partir de marzo de 2026 se introducirán billetes integrados, válidos durante 48 o 72 horas, que permitirán visitar varios museos con una sola entrada.
Además, según explicó la dirección, se están estudiando formatos de billetes a precios convenientes para el público local, con el objetivo de devolver estos espacios a los florentinos y fomentar una relación cotidiana con su patrimonio. Casa Martelli, por ahora, mantiene la entrada gratuita en sus días de apertura, reforzando su vocación de museo de proximidad.
La unificación de horarios, de martes a domingo, de 8:15 a 18:50, es otro paso hacia una experiencia más clara y accesible.

Restauraciones, nuevos montajes y museos vivos
El proyecto incluye una intensa actividad de restauración y reordenación de salas, muchas de ellas con talleres abiertos al público. Desde la renovación de la Sala de Miguel Ángel en el Bargello hasta la recuperación de textiles, frescos y pavimentos en Casa Martelli, los museos se presentan como espacios en constante transformación.
Esta idea de “museo vivo” se refuerza con programas educativos, actividades inclusivas, visitas accesibles y propuestas para familias, escuelas y públicos con necesidades especiales, subrayando el papel social del museo en la ciudad contemporánea.

Mirar Florencia con otros ojos
Una nueva forma de contar Florencia. Como señaló Andreina Contessa durante el encuentro, esta unión representa una oportunidad para reequilibrar flujos turísticos, cuidar el patrimonio y generar una conciencia más sostenible sobre su conservación.
La reorganización de la Galleria dell’Accademia y los Musei del Bargello, con Casa Martelli como uno de sus corazones más delicados, invita a redescubrir Florencia desde dentro. A detenerse. A mirar.
En una ciudad acostumbrada a ser contemplada a toda prisa, este proyecto propone algo revolucionario: volver a vivir el arte como experiencia, como tiempo compartido y como parte de la vida cotidiana. Un lujo silencioso que define, hoy más que nunca, el verdadero estilo de vida toscano.
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