Hay una noche en Florencia en la que el centro histórico deja a un lado las luces modernas para dejarse envolver por el tenue y cálido resplandor de los farolillos de papel. El 7 de septiembre de 2026, a partir de las 21:45 horas, regresa la Fiesta de la Rificolona, uno de los encuentros más íntimos, alegres y antiguos de la tradición toscana.
Si se encuentra en la ciudad, prepárese para sumergirse en una atmósfera atemporal que tiene como epicentro y punto de encuentro la majestuosa Plaza Santissima Annunziata.

Un viaje en el tiempo: del mercado del siglo XVII a los farolillos de papel
Para comprender el verdadero espíritu de esta celebración es necesario remontarse al siglo XVII.
Por aquel entonces, en la víspera del 7 de septiembre, los caminos que conducían a Florencia se llenaban de campesinos y peregrinos que descendían de las zonas rurales para participar en la festividad de la Natividad de la Virgen María (celebrada el 8 de septiembre). Con el fin de iluminar su sendero a través de la penumbra, llevaban consigo farolillos de papel colgados de largos bastones.
¿De dónde procede el peculiar término «Rificolona»? Su origen se halla en la palabra fierucola (la pequeña feria del pueblo). Los florentinos de la época, célebres por su fina ironía, se burlaban amablemente de las campesinas recién llegadas a la ciudad: ataviadas con vestidos vistosos y de andar algo tosco, eran apodadas despectivamente «fierucolone» o «rificolone».
Con el paso de los siglos, el fervor religioso original se fue entrelazando con un carácter lúdico y festivo, transformando una simple necesidad logística en una vibrante celebración popular.

El 7 de septiembre: creatividad, juegos y coplas populares
En la actualidad, la Rificolona es por excelencia la fiesta de los niños, aunque conserva la capacidad de encantar a personas de todas las edades. Al desfilar por las estrechas calles del casco antiguo, los más pequeños exhiben verdaderas obras de arte en papel: farolillos artesanales o hechos en casa, llenos de color y con las formas más variadas.
No obstante, la tradición exige también una dosis de picardía:
- La caza del farolillo: Los jóvenes compiten utilizando cerbatanas para intentar perforar o prender fuego a los farolillos de los demás lanzando pequeñas bolitas de estuco o semillas de calabaza.
- El himno de la noche: A lo largo de todo el recorrido resuena sin cesar la famosa copla tradicional florentina:«Ona, ona, ona, ma che bella rificolona! La mia l’è co’ fiocchi, la tua l’è co’ pidocchi!»(«¡Ona, ona, ona, qué bonita rificolona! La mía tiene lazos y la tuya piojos»)
El encuentro en el corazón de Florencia
El momento cumbre de la festividad se vive en la Plaza Santissima Annunziata, donde la multitud se congrega entre música en directo, espectáculos callejeros y la tradicional bendición de las linternas.
La Rificolona va mucho más allá de ser una simple recreación histórica: constituye el momento en el que Florencia redescubre cada año su alma más auténtica y despreocupada. Si el 7 de septiembre de 2026 se encuentra en la ciudad, el mejor consejo es dejarse llevar por la muchedumbre, alzar la vista y guiarse por la luz.

Foto: AI






