El regreso de las obras maestras mediceas. Palazzo Medici Riccardi homenajea a San Francisco y al genio de Nasini

Tres siglos después de su viaje hacia Umbría, cuatro majestuosos lienzos barrocos vuelven a respirar el aire de Florencia. Del 24 de septiembre de 2026 al 31 de enero de 2027, las históricas Salas Fabiani del Palazzo Medici Riccardi acogen la exposición «San Francisco de Asís y Giuseppe Nicola Nasini. Un episodio de mecenazgo mediceo». Promovida por la Ciudad Metropolitana de Florencia y organizada por la Fondación MUS.E, bajo la comisaría del historiador del arte Riccardo Spinelli, la muestra recompone una pieza fundamental y fascinante de la historia del mecenazgo y la devoción florentina.

El acontecimiento se enmarca en las celebraciones por el octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís, contando con el patrocinio del Comité Nacional designado para la efeméride, de la Basílica Papal y Sagrado Convento de Asís y de los Frailes Menores Conventuales de la Basílica de la Santa Cruz.

Foto di Ruth Claramonte Navarro

Un voto de fe, un regalo de arte: la génesis del ciclo

Foto di Ruth Claramonte Navarro

La historia de esta obra maestra cobra vida en 1695. En aquel año, el Gran Duque de Toscana Cosme III de Médici realiza una solemne peregrinación a Asís. Acogido con altos honores por los frailes del Sagrado Convento en las estancias papales, el soberano recibe como regalo una valiosa reliquia: un fragmento del cilicio del Pobre de Asís.

Movido por una profunda gratitud y devoción, Cosme III, a su regreso a Florencia, encarga a Giuseppe Nicola Nasini —su protegido y figura destacada de la Academia Medicea— la realización de un ciclo de cinco grandes lienzos dedicados a la vida del Santo, destinados a decorar los mismos espacios que le habían albergado en Asís. Las pinturas partieron hacia Umbría a principios de enero de 1696.

Foto di Francesco Cirillo

Al Palazzo Medici Riccardi llegan hoy las cuatro obras supervivientes del ciclo original (la quinta, que representaba el Milagro de las espinas, se perdió desafortunadamente en el siglo XIX a causa de las desamortizaciones eclesiásticas):

  • San Francisco recibe las estigmas
  • San Francisco moribundo viste el sayal
  • San Francisco moribundo bendice a Fray Elías
  • Visión de San Francisco a quien la Virgen ofrece el Niño Jesús

Los lienzos, recuperados por la historiografía reciente y restaurados a partir de 2017, abandonan de forma excepcional su sede habitual en la Sala del Capítulo del Sagrado Convento para mostrarse al público florentino en toda su monumental fuerza visual.

Un recorrido expositivo entre arte y documentos de archivo

El itinerario comisariado por Spinelli no se limita a la exhibición de las cuatro imponentes palas de altar, sino que construye a su alrededor un denso diálogo de obras maestras y testimonios. Abre la exposición el conmovedor San Francisco estigmatizado en oración ante la cruz de Lodovico Cardi, conocido como el Cigoli, al que se suman los retratos de los dos grandes protagonistas: el Gran Duque Cosme III y el pintor Giuseppe Nicola Nasini.

Foto di Ruth Claramonte Navarro

De extraordinario valor documental es la exhibición de las cinco cartas autógrafas intercambiadas entre Florencia y Asís entre enero y mayo de 1696. Los documentos ofrecen una crónica viva «en directo» de la logística de la época: el envío de los cuadros, su llegada al Sagrado Convento, el diseño de los marcos de estuco sufragados por el Gran Duque y la emoción de los religiosos al recibir los lienzos.

Completan el recorrido el refinado dibujo preparatorio para la escena del sayal (en facsímil, procedente del archivo Chigi Saracini de Siena) y el magnífico Relicario de la túnica de San Francisco de la Basílica de San Lorenzo, que alberga las reliquias donadas por el propio Cosme III a la cofradía florentina en 1710.

El vínculo con la residencia de Via Larga

Foto di Ruth Claramonte Navarro

La sede de la exposición añade un atractivo adicional al evento. En los años del encargo franciscano (1695), el antiguo palacio de Via Larga ya no pertenecía a los Médici, tras haber sido adquirido en 1659 por la familia Riccardi. Sin embargo, la figura de Nasini actúa como puente entre ambas familias: afianzado en el favor de Cosme III (quien en 1690 lo nombró superintendente de dibujos de la Galería), el pintor trabajó simultáneamente para el marqués Francesco Riccardi, testimoniando la estrecha relación cultural y estética que dominó la Florencia de finales del siglo XVII.

Foto cover: Ruth Claramonte Navarro

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