La Toscana es uno de los lugares más bellos del mundo. Es una tierra con preciosos paisajes naturales y con una historia y cultura sorprendentes. Pero cuando pensamos en esta región de Italia inmediatamente salta a la mente una imagen muy precisa: una serie de colinas suaves de prados verdes, un camino de tierra entre cipreses y, al final del camino, una casa grandiosa. Alrededor, viñedos y olivos, y en la distancia una niebla ligera que parece deslizarse sobre el mundo como un manto. Esta es la imagen más reconocible y emblemática de la Toscana, y este lugar tiene un nombre y una ubicación precisos: Val D’Orcia.

Ubicada en la provincia de Siena, Val D’Orcia (o Valle de Orcia en castellano) es un amplio valle que va desde el límite entre Toscana y Umbría hasta el monte Amiata. Es un lugar pintoresco en donde se encuentran algunos de los pueblos más hermosos de toda la región, como Pienza y Montalcino, este último célebre en todo el planeta por sus vinos. Val D’Orcia ha sido retratado sin parar desde la pintura renacentista hasta las fotografías contemporáneas. Por este y muchos otros motivos este valle enclavado en el centro de una de las zonas más bellas del mundo es un destino imprescindible para conocer.
Pienza y Montalcino
El Papa Pio II quiso convertir a Pienza en la ciudad ideal del Renacimiento. Todavía hoy es considerada como uno de los ejemplos más significativos de la planificación urbana del siglo XV y es el punto artístico más conocido y valioso de todo Val D’Orcia. Al visitar la ciudad debemos ver la Catedral, el Palacio Comunal y el Palazzo Piccolomini, en donde podremos disfrutar de los maravillosos jardines con imponentes vistas al valle.

Pero Pienza es también conocida por su oferta gastronómica y no podemos dejar de probar el Pecorino di Pienza, uno de los mejores quesos de Italia, además de comer en uno de los muchos restaurantes y trattorias que hay en la “ciudad ideal” para disfrutar de la comida típica toscana. No muy lejos de Pienza se encuentra Montalcino, lugar de producción del Brunello di Montalcino, uno de los vinos más conocidos, celebrados y prestigiosos de Italia.
Montalcino se asienta sobre una ladera y la pequeña ciudad es en sí misma un precioso monumento. Los viñedos crecen en las laderas circundantes, alrededor de los viejos muros medievales. Con una arquitectura típica toscana, con pequeñas torres de piedra, galerías, cafés y terrazas rodeadas de flores, Montalcino es una de las poblaciones más bellas que podemos visitar en Val D’Orcia para hacer una cata de vino acompañada de quesos y embutidos de la región.

Luego podemos aprovechar para visitar la Fortezza di Montalcino y la Catedral dedicada a San Salvador. Además, por supuesto, de las innumerables enotecas.

Los paisajes de fotografía
Al visitar Val D’Orcia lo más recomendable es viajar en automóvil por las diferentes carreteras, entre las colinas, y sin precisar un destino. Una de las experiencias más inmersivas de la región consiste en dejarse “perder” entre los paisajes naturales. No obstante, hay diferentes puntos desde donde podremos sacar unas extraordinarias fotografías.
Una de las locaciones más conocidas se encuentra a poca distancia de San Quirico d’Orcia, en donde, entre las suaves colinas, se levanta un pequeño bosque de cipreses altos y afilados como flechas verdes que se clavan en el cielo del valle. Hablamos de los Cipressi di San Quirico d’Orcia, ubicados al sur de Via Cassia.Los cipreses representan un símbolo natural y paisajístico de Toscana, y si estamos buscando un punto inolvidable y de una belleza extraordinaria este es quizás el sitio más recomendable.

Pero muy cerca del bosque de cipreses se encuentra el que puede ser el punto más fotografiado y reproducido de toda la Toscana. Nos referimos al Belvédère de San Quirico d’Orcia. Es prácticamente imposible haber navegado por internet y en las redes sociales sin toparnos al menos una vez con una de las fotografías del Belvédère. Este ya no es un punto simbólico, muchas personas viajan a Val D’Orcia únicamente para tomarse una fotografía en este punto.
El Belvédère de San Quirico d’Orcia es posiblemente el lugar más reconocible de la Toscana: una casa rural entre cipreses rodeada de olivos y pequeñas colinas. Visitar este punto valdrá cada minuto. Pero debemos tener en cuenta que, sobre todo en la temporada de verano, se pueden hacer largas colas para lograr una buena fotografía.

Otro de los puntos de interés, sobre todo para los amantes del cine, es la conocida como Casa de “Il Gladiatore”. En este lugar se filmaron algunas escenas de la conocida película protagonizada por Russell Crowe, El Gladiador. Además, es posible tomar una ruta de senderismo panorámica desde Pienza hasta San Quirico d’Orcia, atravesando parte del valle.
Patrimonio de la humanidad
Val D’Orcia no solamente es un lugar sugestivo y hermoso, sino que su belleza hizo que la UNESCO lo reconociera como Patrimonio de la Humanidad, por ser “un reflejo excepcional de la manera en la que el paisaje fue reescrito en los tiempos renacentistas para reflejar los ideales del buen gobierno y para crear unas imágenes estéticamente atractivas”.

La UNESCO agrega que esta región fue celebrada por los pintores de la escuela sienesa y estos influyeron profundamente en el desarrollo del pensamiento paisajístico y, posiblemente, en buena parte de nuestra concepción estética. Por estos motivos visitar Val D’Orcia no es solamente sumergirse en bellos paisajes y probar excelentes ofertas gastronómicas, es, sobre todo, un viaje en el que penetramos en una parte de nuestro planeta que ha despertado la imaginación, la sensibilidad y el entusiasmo por siglos.






