El lunes 17 de noviembre de 2025, Figline Valdarno acogió una de las etapas más evocadoras de “Camminare con Gusto”, el proyecto de Confcommercio Toscana que combina cultura, arte, patrimonio y cocina local a través de walking tours por los pueblos más auténticos de la región.
La iniciativa forma parte de Vetrina Toscana, realizada con la colaboración de Unioncamere Toscana, Toscana Promozione Turistica y Fondazione Sistema Toscana, con el objetivo de promover la identidad gastronómica y cultural del territorio.
La tappa de Figline Valdarno cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Figline Valdarno y está pensada especialmente para periodistas y blogueros del sector turístico y enogastronómico.

La historia viva de Figline Valdarno
El recorrido comienza por las calles históricas de Figline, cuyo origen medieval sigue marcando la estructura de la ciudad. Nacida como cruce comercial entre Florencia y Arezzo, Figline creció alrededor de su gran plaza, conocida hoy como Piazza Marsilio Ficino, dedicada al célebre humanista nacido aquí en 1433.
A pocos pasos se encuentra la Collegiata di Santa Maria, fundada en el siglo XIII. Su interior alberga obras de gran valor artístico: desde tablas medievales hasta terracotas del taller de los Della Robbia. Junto a la iglesia se puede visitar el Museo de Arte Sacro, que conserva piezas donadas por coleccionistas locales, entre ellos el reconocido antiquario
Giovanni Pratesi.
Un paseo entre iglesias y arquitectura medieval
Durante la caminata se visitan también otros puntos clave del centro histórico, como la Chiesa di San Francesco, con su claustro silencioso y elegante, y el Palazzo Pretorio, cuya torre ligeramente inclinada se ha convertido en uno de los símbolos más característicos de Figline. Estas estructuras, junto con restos de murallas y puertas medievales, cuentan la
evolución de la ciudad entre el Medioevo, el Renacimiento y la época moderna.

Teatro Garibaldi: la joya cultural nacida dentro de las murallas
Uno de los momentos más fascinantes del tour es la visita al Teatro Comunale Garibaldi, un teatro del siglo XIX construido encajado en las antiguas murallas medievales, cerca de la Porta Fiorentina. Esta ubicación lo convierte en un caso arquitectónico único en la Toscana.
El teatro fue impulsado por la Accademia dei Risorti e inaugurado en 1872 con la ópera Ernani de Verdi. Su sala principal conserva el estilo de los grandes teatros italianos: platea a forma de herradura, cuatro líneas de palcos, terciopelo rojo, decoraciones doradas y estucos de época. El escenario es sorprendentemente amplio, permitiendo montajes operísticos y
conciertos de gran envergadura. El Garibaldi cuenta también con el «Ridotto», espacio íntimo dedicado hoy a conciertos de cámara, conferencias y encuentros culturales. Allí tiene su sede la Scuola di Musica Schumann y el Coro del Teatro Garibaldi, reflejo de la profunda conexión entre el teatro y la vida cultural del Valdarno.
Este año, el Garibaldi celebra 30 años desde su reapertura en 1995, tras una importante restauración que devolvió al edificio su esplendor original. Hoy es uno de los centros culturales más activos del territorio, con una programación que abarca prosa, música, ópera y actividades para familias.

Villa Casagrande Serristori: humanismo, historia y elegancia
El itinerario continúa hacia la Villa Casagrande Serristori, una imponente villa fortificada del siglo XIV situada dentro de una antigua muralla guelfa. Este complejo histórico no solo destaca por su arquitectura, murallas, claustro, jardines renacentistas y salones decorados, sino también por su papel cultural durante el Renacimiento.
Fue en esta villa donde el filósofo Marsilio Ficino, figura clave del humanismo florentino, impartió enseñanzas a la familia Serristori y a influyentes personajes de la época. A lo largo de los siglos, Villa Casagrande recibió visitas ilustres, incluido el Papa León X y varios soberanos europeos, lo que subraya su importancia política y cultural.
Hoy alberga un elegante hotel, una bodega histórica y el restaurante Convivio in Casagrande, donde tradición y refinamiento se dan la mano. Durante la visita se recorren los salones del “piano nobile”, las antiguas bodegas y la tinaia, descubriendo siglos de vida aristocrática y tradición agrícola.

Un territorio que se cuenta a través del sabor
La jornada concluye con una degustación final en la plaza principal, donde varias actividades históricas de Figline presentan sus productos más representativos. Entre ellas:
● Cantina Fiorentina, con una selección de vinos locales del Valdarno.
● Panificio Noferi, conocido por su pan artesanal elaborado con harinas locales.
● Macelleria Pampaloni, referente desde 1965 en carnes de calidad y embutidos tradicionales.
Durante el almuerzo se degustan también dos platos emblemáticos de la cocina toscana: la ribollita, símbolo de la tradición campesina, y el peposo, receta típica que forma parte de su identidad gastronómica.
La Fundación Pratesi: custodios del patrimonio artístico de Figline
La jornada se completa con un enfoque dedicado al patrimonio cultural gracias a la Fondazione Giovanni Pratesi, una institución profundamente vinculada a Figline Valdarno y a la protección de su memoria artística. La fundación, creada por el célebre antiquario y coleccionista Giovanni Pratesi, figura de referencia en el mercado del arte italiano, trabaja
desde hace décadas para estudiar, conservar y valorizar el patrimonio histórico y religioso del territorio.
Su labor ha permitido catalogar, restaurar y poner en valor numerosas obras procedentes de iglesias, colecciones privadas y archivos locales, muchas de las cuales forman hoy parte del Museo de Arte Sacro de la Collegiata di Santa Maria. Gracias a su actividad expositiva y a proyectos de investigación, la Fundación Pratesi ha contribuido a redescubrir autores,
talleres y piezas que forman parte esencial de la identidad artística del Valdarno.
Además, la fundación organiza encuentros, presentaciones de libros, conferencias y actividades de divulgación que acercan el arte a la ciudadanía y a visitantes curiosos, fortaleciendo el vínculo entre Figline y su larga tradición cultural. Su presencia en el itinerario de “Camminare con Gusto” recuerda que el territorio no solo se saborea: también se
estudia, se protege y se comparte.

Foto: Erika Bertelli






