Una velada entre el cielo y los fogones
El rooftop de B-Roof acogió una de las propuestas más originales del verano florentino dentro de sus encuentros B-Moments: «B-Shake – Intrecci». Una cita donde la alta cocina y la coctelería de autor se dieron la mano en un escenario privilegiado, regalando una perspectiva única de la ciudad al atardecer mientras la gastronomía tomaba el protagonismo.

El punto fuerte de la noche fue la complicidad creada entre la identidad de Cuculia Ristorante y el equipo de B-Roof. El chef Oliver Betancourt y la maître y sommelier Roberta Del Prete guiaron el recorrido junto a los bartenders de la terraza, convirtiendo cada pase en un relato cercano donde explicaban al público la historia, los ingredientes y la inspiración detrás de cada creación.

El hilo conductor: Un viaje en cuatro colores
Bajo el concepto de Intrecci (historias y sabores que se cruzan), la experiencia se estructuró a través de un sugerente juego cromático —rosa, verde, amarillo y rojo— donde cuatro platos dialogaban en perfecta sintonía con cuatro cócteles creados para la ocasión.

- El comienzo: La travesía arrancó con la frescura tropical de una sandía marinada al ron y lima, coronada con aire de yuzu; un bocado vibrante e ingenioso para abrir el apetito.
- Mar y matices exóticos: Le siguió la Rosa di mare, un elegante carpaccio de corvina (ombrina) marinada acompañado de melocotón, ciruela, pepino, leche de coco y un toque sutil de aceite de cebolleta.
- Tropicios y brasas: El toque más goloso y ahumado llegó con Tropici e brace, un roll de piña asada relleno de pulled pork, un punto sutil de guindilla y la cremosidad del aguacate.
- El broche final: La experiencia culminó con la delicadeza técnica de unos tagliolini de pasta fresca elaborados con gambas marinadas, su propia bisque, cerezas y hojas de cerezo, una combinación sublime donde el dulzor y la acidez de la fruta ensalzaban la profundidad del marisco.

Sinergias que enriquecen la ciudad
Más allá de lo puramente culinario, la noche demostró cómo la colaboración entre nombres clave del panorama gastronómico local puede transformar una simple cena en una vivencia memorable. Un formato fresco y envolvente donde la mezcla de lenguajes —el plato y la copa— encontró en las alturas de Florencia el escenario perfecto para celebrar la creatividad.






